La Región
Desde la montañosa Ibarra hasta los desiertos del valle del Chota
Deja que tu mirada pasee por los senderos que unen la montañosa Ibarra con el cálido valle del Chota, en medio de acantilados y barrancos encontrarás la más espectacular vista de un oasis lleno de gigantescos árboles frondosos que contrastan con el ocre y árido desierto circundante, y que abraza un antiguo tesoro de la región de la Sierra, la Hacienda Piman. Ubicada entre diversas geografías y culturas, esta propiedad histórica y lujosa es la parada perfecta para una mezcla única de experiencias.
Siendo un punto de transición entre los pastusos del norte, los afro-ecuatorianos del valle del Chota y los serranos de las tierras altas, los cambios visibles entre etnias, culturas, climas y paisajes son realmente algo impar de contemplar. Puede pasar de comer habas frescos cosechadas en los páramos a tomar jugo de caña recién procesado, típico de climas cálidos, húmedos y de baja altitud, en menos de media hora. Explore una zona de cambios geográficos y culturales diversos e inesperados y sumérjase en una aventura llena de vida dentro de esta región espléndidamente vasta.
Una tierra de opuestos
Ibarra, la capital de Imbabura es la ciudad más cercana a la Hacienda. También conocida como «la ciudad blanca» debido a los edificios y casas coloniales blancas que adornan su centro, conserva su antiguo ambiente de tranquilad entre calles llenas de árboles en flor y carruajes tirados por caballos que pasean ruidosamente por los adoquines.
Al norte, anidado en los páramos protegidos, se encuentra uno de los ecosistemas más fascinantes del país: la Reserva Ecológica El Ángel, con sus bosques de Polylepis, sus interminables expansiones de misteriosos frailejones y una enorme variedad de especies animales desde pajaros hasta lobos.
También al norte, se encuentra la comunidad afro ecuatoriana del Chota, que le da a la región andina un giro cultural inesperado. Esta comunidad se apoya principalmente en su agricultura de algodón, caña de azúcar y fruta, entre otros. Conservan muchas de sus tradiciones africanas, como la música y la danza llamada «bomba» o el proceso ancestral de fabricación de máscaras artesanales africanas.
Un camino que vale la pena
En el camino de Quito hacia la Hacienda Piman, tómese su tiempo para disfrutar de las diversas paradas interesantes y diversas que lo llevarán a una serie de experiencias satisfactorias pero inesperadas. Pare en Cayambe, conocido por sus bizcochos hechos a mano, queso de hoja y dulce de leche, y hogar del impresionante Volcán Cayambe. Luego, rente un kayak o un velero y explore el magnífico Lago San Pablo que se encuentra al pie del Volcán Imbabura, antes de detenerse en la cercana ciudad de Otavalo y visitar su estimulante mercado artesanal lleno de coloridas artesanías y recuerdos.
También puede hacer escala en Cotacachi, un lugar conocido por su ropa de cuero meticulosamente bien diseñada y confeccionada, o incluso puede ir a la feria de decoración y muebles en San Antonio. Luego haga una parada en las pirámides precolombinas de Cochasquí, y las cascadas de Peguche ubicadas en bosques protegidos que también albergaban piscinas termales centenarias utilizadas por los Incas por sus propiedades curativas milagrosas.
Cuando llegue a Ibarra, a solo media hora de Piman, no olvide probar dos de los platos gastronómicos más preciados de la sierra: los famosos helados de paila hechos tradicionalmente en una paila de bronce con hielo seco y jugos exóticos de fruta natural, y el famoso «hornado» un plato típico de carne de cerdo, llapingachos, mote y aguacate.